ANTÍGONA.

Sesión de fotografías para el cartel y la imagen publicitaria de ANTÍGONA, de Víctor Ullate con Lucía Lacarra como protagonista.

Como suele ser habitual en mi trabajo, una vez realizadas las fotografías de emergencia con la mi equipo digital realizamos unas cuantas fotografías en analógico, que son la realmente importantes.

Las fotografías se han realizado con Hasselblad 501c y objetivo Carl Zeiss 120 macro-planar. La película utilizada ha sido Ilford HP5 plus revelada con Rodinal. La iluminación, como puede verse en el video, es muy sencilla; un Octabox lateral y un reflector. El secreto, si es que lo hubiera, sería la colocación exacta de la ventana.

CADUCADO y MAL REVELADO

La experimentación es inherente a la creación, eso lo sabemos, y aunque también sabemos cómo obtener resultados precisos y certeros cuando trabajamos con fotografía analógica a veces, muchas veces en mi caso, es bueno dejarse llevar a hacia resultados inciertos.

Una forma de incertidumbre es utilizar películas caducas y que han estado mal conservadas, fuera de la nevera. Si a eso añadimos un revelado de los que llaman STAND, es decir, sin agitar* los resultados son, cuando son, muy extraños.

En el caso de estas fotos la película TMAX p3200 llevaba caducada doce años y la revelé con Rodinal 1:100 durante una hora. Además hay que añadir que están tomadas con una cámara telemétrica, lo cual complica mucho el enfoque en danza.

Doble Bach, de Antonio Ruz.

Tangentes y Curvas.

Trabajo en desarrollo, una posible reflexión sobre la relación entre lo orgánico y lo matérico en las construcciones humanas.

Cámara Hasselblad 501c y Macro-Planar 120mm

Película Ilford HP5-plus revelado con ACU-1. La elección del revelador está justificada por la búsqueda de una elevada acutancia.

Polachrome. Te echamos de menos.

La familia de películas fotográficas que más dolor sufrí con su pérdida fue la saga POLACHROME, en sus diferentes versiones de color, blanco y negro y blanco y azul.

El carrete venía con su cartucho de revelador, y al introducirlo en una pequeña maquinola manual obteníamos la película revelada y seca después de unas cuantas vueltas a una pequeña manivela. En tres minutos teníamos las 36 fotos en nuestras manos.

Fui un profuso usuario de dicha película, que mermaba mis ahorros, pero que trasmitía una sensación visual muy especial. Como apreciaréis en la siguiente foto, si la ampliamos mucho, veremos su trama, muy parecida a la de los televisores de rayos catódicos.

En esta reproducción de una bella imagen original en Polachrome, no solo se mantienen los sutiles colores originales, sino que, además, si ampliamos haciendo clic, podemos llegar a apreciar la trama aditiva RGB (Rojo/ Verde/ Azul) que formaba parte de ese tipo de material instantáneo en color para diapositivas de 35 mm y que permitía la “reconstrucción” visual del color a partir de una imagen positiva en blanco y negro con base de sales de plata. Reflexión del maestro SAMA
Era muy sensible al rayado y para evitarlosolíamos enmarcarla en marquitos de diapositiva con cristales
Bosques burgaleses.
En algún lugar de Alicante
Rio Lobos
Ermita de San Bartolomé, en el cañón del rio Lobos, Soria.

La versión utilizada en estas imágenes era la «normal», imaginaos como era la High Contrast. Su sensibilidad teórica era de 40 ISO, aunque nunca estaba de más sobre-exponerla.

¡Adios!

GODS and DOGS. de Jiri Killyan. CND.

El siempre genial Killyan intrepretado magistralmente por los bailarines de la Compañía Nacional de Danza de España.

Bailarines de la CND: Isaac Montllor, Kayoko Everhart, Daan Vervoort, Aleix Mañé, Mar Aguiló.

Película TMAX p3200 rev. Rodinal.

POR VOS MUERO. Ensayo en sede. CND.

El maravilloso POR VOS MUERO, de Nacho Duato

Sobre versos de Garcilaso de la Vega:

`Estoy contino en lágrimas bañado,
rompiendo el aire siempre con sospiros;
y más me duele no osar deciros
que he llegado por vos a tal estado;
que viéndome do estoy y lo que he andado
por el camino estrecho de seguiros,
si me quiero tornar para huiros,
desmayo, viendo atrás lo que he dejado;
y si quiero subir a la alta cumbre,
a cada paso espántanme en la vía
ejemplos tristes de los que han caído;
Y sobre todo, fáltame la lumbre
de la esperanza, con que andar solía
por la escura región de vuestro olvido´

Sara Fernández López en un momento del ensayo en la sede de la Compañía Nacional de Danza.

Película Kodak TMAX p3200. Revelador Rodinal.

NOPO LF, una bella estenopeica

Artículo escrito inicialmente para www.albedomedia.com

Pocas cosas han cambiado desde las primeras referencias del filósofo chino Mo Ti sobre la formación de la imagen a través de un orificio, que describía, en el siglo V a.c, el fenómeno de la cámara oscura. No sabemos si existió algún coetáneo artesano capaz de fabricar alguna cámara estenopeica, ni tampoco si llegaban a la belleza de la NOPO LF fabricada artesanalmente por Toño Cañadas, propietario y fundador de NOPO Cameras.

©Fernando Marcos

Los amigos de la fotografía estenopeica seguramente conocerán sus cámaras, que van desde el formato 135, panorámico 135, 120 y ahora en gran formato y objeto de esta prueba; la NOPO LF.

Anunciada hace unos meses –y comenzadas a entregar a mediados de noviembre–, nos hemos hecho con una de las primeras unidades para conocer su funcionamiento, sentir sus sensaciones y transmitirlas a nuestros lectores.

La cámara

Destinada para ser utilizada con chasis de 9 x 12 cm, 4 x 5 pulgadas o Polaroid, su exterior está realizado en madera de nogal y cerezo, mientras que en su interior encontramos algunas partes de abedul natural y contrachapado de abedul finlandés. Su acabado está barnizado con una fina y aromática piel de aceite de Tung y cera natural.

Vista frontal de la NOPO LF. ©Fernando Marcos.

Tiene unas dimensiones de 13 x 17 x 9 cm para un peso aproximado de 500 g. Su distancia focal es de 55 mm, con un diámetro de estenopo de 0,30 mm, lo que nos ofrece un diafragma final de f/168. Su ángulo de visión es de 100º, lo que equivaldría en 135 a un objetivo de 18 mm de longitud focal.

Placa identificativa, con toda la información que necesitaremos para la toma así como su número de serie ©Fernando Marcos

Aparte de sus especificaciones técnicas –más o menos similares a otros modelos como la Ilford Titan–, llama la atención una cualidad que creemos que es indiscutible, no solo de este modelo sino de toda la marca NOPO: su indiscutible belleza.

Lado a lado con la Ilford Titan 4×5. Interesante, sin duda, pero menos bella. ©Fernando Marcos

En su momento tuvimos la ocasión de probar en profundidad la Ilford Titan 4×5, un modelo de plástico, sencillo, muy fácil de usar y quizá demasiado ligera para el trabajo de campo pues el viento hace “mella” en ella. Un hándicap para las largas exposiciones que se necesitan normalmente en la fotografía estenopeica.

El acabado de la cámara es impecable, con una combinación de matices en madera muy elegante. Quizá el barnizado nos ha parecido un poco insuficiente, muy propenso a los rayados, sobre todo para un fotógrafo que le quiera dar uso y no tratarla sólo como un objeto decorativo pues, la NOPO LF es elegante pero sobre todo, “hace fotos”. Detalles como los dos niveles de burbuja para planos horizontales o verticales, o las líneas que nos muestran el ángulo de visión son muy útiles y no desmerecen la estética minimalista de la cámara.

Nivel de burbuja y líneas mostrando los 100º de ángulo de visión.©Fernando Marcos.

Obturador

“Dispone de un obturador manual insertado en el cuerpo de cámara, accionable a través del giro del objetivo”, según palabras de Cañadas.

Obturador cerrado, con una muy visible pletina metálica. Obturador abierto mostrando su minúsculo estenopo de 0,30mm.

No nos hemos atrevido a desarmar el dispositivo para ver cómo funciona pero no deja de recordarnos a los sistemas de accionamiento rotativo, tipo “Goerz sector”. También nos acordamos de las simpáticas cámaras Werra, fabricadas por Carl Zeiss Jena, que también tienen un sistema giratorio para, en este caso, cargar el obturador y avanzar la película hasta el siguiente fotograma.Reproductor de vídeo00:0000:16

En la fotografía “sin lentes”, como lo es la fotografía estenopeica, es fundamental que el orificio o estenopo sea lo más pequeño posible. Necesitamos que el diafragma efectivo –resultante de dividir la longitud focal entre el diámetro del iris– sea como mínimo f/64 para conseguir una profundidad de campo prácticamente infinita. También es importante que el orificio sea lo más perfecto posible, cualquier imperfección, por muy pequeña que ésta sea producirá defectos y distorsiones en la imagen.

Izquierda ampliación del estenopo de la NOPO LF. En el centro imagen de microscopio de NOPO LF. Derecha imagen al microscopio de la TITAN 4×4 ©Fernando Marcos.

Como podemos apreciar en las imágenes superiores hay cierta diferencia entre la perfección del orificio de la Titan de Ilford con respecto a la NOPO. Como en todo proceso de mecanizado hecho a mano, conseguir la perfección absoluta es difícil, sino imposible, aunque ahí radica parte de su encanto. Mejor atención, quizá, se debería tener con el centrado del estenopo para no influir en el viñeteo y la imagen. Al ser esta unidad una de las primeras unidades en ser manufacturadas, en concreto la nº 8, no nos cabe ninguna duda de que será un aspecto que ya habrá sido solventado por su fabricante.

El chasis

La cámara soporta chasis portapelícula de formato 4×5″ y 9×12 cm, además de Polaroid de la serie 500. El sistema de uso es muy sencillo, basta con apretar hacia el interior y desplazar hacia un lado, siguiendo las marcas correspondientes. Nos consta que la holgura entre cámara-chasis es la mínima –para que no haya ninguna entrada de luz parásita– y ha sido probado con diferentes modelos para poder adaptarlo a las sutiles diferencias que puedan existir, y de hecho existen, entre ellos.

Sistema de acople.

Todo ello, se puede apreciar mejor en el siguiente video:Reproductor de vídeo00:0001:08

En la práctica

Hemos probado la cámara con película Adox CHS100 versión II. Para el revelado, hemos utilizado un Rodinal 1+50 durante 13 minutos a 20ºC, con agitación cada minuto.

Las sensaciones han sido muy agradables, la cámara pesa lo suficiente para que no se mueva demasiado en los largos tiempos de exposición, problema que sí tuvimos al trabajar con la Ilford Titan 45.

Nuestro tablero preferido, elegido siempre por su riqueza de matices. ¿Habremos acertado en el encuadre? siempre es una incógnita al trabajar con estenopeicas. © Fernando Marcos.
Tiempo de exposición 2 minutos. © Fernando Marcos.

En tomas relativamente cortas, de pocos segundos, hemos optado por utilizar una tapa adicional –aprovechando para ello la rosca de filtros de 52mm– para evitar el movimiento al girar el integrado de la cámara.

Doble obturador u obturador-tapa ¡nunca falla! ©Fernando Marcos.
En este caso el tiempo de obturación elegido fue de 4 segundos, convertidos a 8 compensando el fallo de la ley de la reciprocidad bajo las instrucciones del fabricante. Fotografiar con una cámara de madera en un entorno arbolado es una sensación muy gratificante y simbiótica. © Fernando Marcos.
Una arriesgada toma en contraluz. Todo un reto para cualquier cámara y mucho más para una estenopeica.©Fernando Marcos.
Tiempos, compensados, de 30 y 8 segundos respectivamente. © Fernando Marcos.

Hemos probado también la cámara con el papel Ilford Harman Direct Positive FB Paper. Recordamos a los lectores que éste es un papel fotográfico argénteo que ofrece positivo directo sin necesidad de negativo. Uno de los inconvenientes del papel, aparte de su elevado contraste, es su sensibilidad nominal de ISO 3.

No, no nos hemos equivocado, la foto no está al revés ¡es positivo directo! © Fernando Marcos.
© Fernando Marcos.

Siempre he defendido el error, en la vida y en la fotografía, que para nosotros se confunde en muchas ocasiones. En la siguiente fotografía, y no siempre ocurre así, el error se ha convertido para mí en un acierto. Intentando realizar dos tomas diferentes, una más alejada que la otra, utilicé la misma placa y la expuse dos veces, el resultado lógicamente es una sobreexposición que se puede compensar algo en el copiado o en el ordenador.

Doble escalera, doble barandilla, doble exposición. © Fernando Marcos.

Conclusiones

Desde el inicio de su recorrido comercial hemos seguido con ilusión cada nuevo proyecto de Toño Cañadas y sus genuinas cámaras NOPO.

La belleza de esta nueva NOPO LF y su buena factura es indiscutible. En la unidad probada se podrían mejorar algunos aspectos estéticos –calidad y espesor del barnizado– y técnicos –centrado y perfección del estenopo–, no obstante somos conscientes que tras nuestra positiva retroalimentación se están haciendo los cambios oportunos para que estás dos áreas mejoren en las unidades finales.

¿Soñarán alguna vez esos árboles fotografiados con convertirse en cámaras? Si son NOPO, quizá sí.

Revelado con VINO TINTO y CERVEZA

Artículo escrito inicialmente para www.albedomedia.com

Hace algunos meses, en el frío invierno de nuestra latitud, publicamos un artículo sobre la posibilidad de revelar películas fotográficas con café, producto a cuyo aroma y sensaciones algunos de nosotros somos adictos. Ahora llegó el tan deseado verano, cuyas calurosas temperaturas nos invitan a refrescarlas con otros productos a los cuales no somos menos adictos, una buena cerveza o un buen tinto de verano.

Fotografía realizada con película Ilford Pan F y revelada con Café. © Fernando Marcos

Algunos –o quizá muchos de nuestros lectores– sentirán la tentación imperdonable de seguir realizando fotografías y, por supuesto, en fotoquímico. Quizá algunos de esos impenitentes fotógrafos sientan la necesidad imperiosa de revelarlos y no puedan esperar a llegar a sus tranquilos hogares para realizar esa magna tarea. Por supuesto somos precavidos y nos hemos llevado de vacaciones nuestro tanque de revelado y algo de fijador hasta lo más remoto de esa isla griega –donde sólo se encuentran Gyros, Souvlakis y Tzatziki– pero, como no podría ser de otra manera, se nos ha olvidado el revelador.

No hay ningún problema y no entramos en pánico pues todos sabemos que los fotógrafos somos unos supervivientes y una de las aptitudes que caracteriza a nuestro colectivo es la capacidad de improvisar pues, casi siempre, lo necesitamos para sobrevivir. Solucionaremos el problema buscando algún vino tinto o una buena cerveza, un poco de bicarbonato, un poco de vitamina C y algo de sal común, que seguro que además es yodada y ya tendremos nuestro revelador. Todos estos productos los podremos encontrar en cualquier mini supermercado, farmacia o droguería. De hecho, gran parte de las fotografías que ilustran este artículo han sido reveladas de improviso siguiendo el mismo procedimiento.

Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos

No volveremos a explicar los conceptos y procedimientos de este tipo de revelado, pues ya lo hicimos en el artículo sobre cafenol, en esta ocasión utilizaremos esa misma técnica, algo adaptada, con cerveza y vino tinto.

Wineol o revelado con vino tinto

El vino –sobre todo el tinto– contiene gran cantidad de compuestos químicos en forma de polifenoles, como por ejemplo los taninos, responsables de atribuir aromas y sabores siendo además potentes antioxidantes. Esos fenoles son los que van a actuar como agentes reveladores.

Para realizar las fotografías nos hemos trasladado de nuevo a un escenario de película. En esta ocasión nos hemos acercado a la vieja estación de tren en la localidad de La Revilla, en la provincia de Burgos, donde se rodó nada más y nada menos que “El Milagro de P. Tinto”, dirigida por Javier Fesser. Seguramente muchos de los lectores mostrarán una pequeña sonrisa al recordar cómo, cada 25 años, pasaba por esas vías el Expreso Pendular. La estación de tren, que pertenecía a la línea Santander-Mediterráneo, estuvo mucho tiempo en abandono desde su clausura desde el año 1984 hasta la actualidad. Se ha recuperado –o se ha evitado al menos– su desaparición total. En la misma línea ferroviaria decenas de kilómetros más adelante, ya en la provincia de Soria, se rodaría parte de la película Dr. Zhivago. Entre el “Bueno, el feo y el malo”, el “Milagro de P. Tinto” y Dr. Zhivago la comarca parece tener varios escenarios de película.

Antigua estación de tren del pueblo burgalés de La Revilla y cartel promocional de la película.

Hemos realizado una prueba comparativa de dos películas Ilford FP4 Plus, reveladas con revelador de alta acutancia ACU 1 y con vino tinto. Por supuesto, como no podría ser de otra manera y ya que estamos en la zona, hemos optado por un tinto D.O Ribera del Duero; sin decir marcas, diremos que es un vino algo joven, económico y excelente como revelador.

El procesado con revelador convencional es el propuesto por el fabricante del ACU 1: dilución 1+10 durante 9 minutos a 21º C. Para elaborar nuestro revelador con vino tinto hemos utilizado las siguientes cantidades y proporciones:

  • 500 ml de vino tinto. No hace falta un gran reserva, pero tampoco uno demasiado malo.
  • 54 g de carbonato sódico. Unas 4 cucharadas y un poquito.
  • 16 g de ácido ascórbico (vitamina C). Una cucharada y un tercio.
  • 10 g sal común (opcional) preferiblemente yodada. Algo menos de una cucharada.

Como imaginamos que ningún lector suele llevarse una báscula de precisión de vacaciones, os hemos propuesto la alternativa doméstica con cuchara sopera. El revelado se realizó a 20ºC durante 20 minutos, agitando cada minuto.

Negativos de 6×6 revelados con vino tinto © Fernando Marcos

Como podemos comprobar, el vino tiñe de una manera evidente la emulsión, pero como vamos a trabajar en blanco y negro no es un problema demasiado importante. El aumento de densidad producido por esa tinción lo podremos compensar fácilmente en el copiado o digitalización.

Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. © Fernando Marcos

Una vez realizado los pertinentes ajustes en la imagen –en este caso conversión a escala de grises y niveles– los resultados son muy similares a la película revelada de modo convencional.

Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. © Fernando Marcos
Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. © Fernando Marcos

Los lectores habituados a analizar negativos podrán ver la excelente calidad del revelado con vino, capaz incluso de sacar más detalle en las sombras sin sacrificar las altas luces.

Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. Sería muy difícil distinguir un revelado de otro y si seguimos ajustando algo los niveles las podríamos igualar por completo. de © Fernando Marcos
Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. Detalle de ampliación. © Fernando Marcos

En fotografía en blanco y negro nos importa mucho la gama tonal, pero también otros parámetros como la granularidad, la nitidez o la acutancia. Si nos fijamos en el revelado con vino la granularidad es mayor pero también lo es la acutancia, incluso compitiendo contra un revelador de alta nitidez de borde como el ACU 1.

Beerol o revelado con cerveza

Al contrario que en el vino, en la cerveza la aparición de taninos no es del todo deseable, pues estos merman su sabor, por lo que se suelen evitar, aunque de alguna manera siempre quedan restos que podemos aprovechar para utilizarlos como agente revelador.

Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos

Nos gusta el consumo de productos locales y en este caso hemos utilizado una cerveza griega llamada εζα, tipo Pilsener con una graduación alcohólica de 5º y características similares a las que podemos encontrar en cualquier lugar del mundo, nada especial, raro ni exótico.

Las proporciones utilizadas con iguales a las del vino, sustituyendo éste por cerveza. Es importante dejar reposar un poco la cerveza para que expulse el gas y no liarla con el tanque. Mezclarla primero con la soda, remover y después añadir la vitamina C y la sal. El revelado lo he realizado durante 20 minutos a 26-28º C. Por supuesto los tiempos-temperatura podrían ser muy variables.

Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos

El resultado en general es bastante deficiente. La cerveza es muy pobre en fenoles y se nota en la calidad del negativo. La película sufre un fuerte aumento de la densidad que afecta al contraste y nos obliga a abusar de los ajustes digitales para obtener más o menos resultados interesantes.

Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. Negativo y conversión a escala de grises. © Fernando Marcos
Necesitamos bastantes ajustes de niveles para llegar a algún resultado. © Fernando Marcos
Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos
Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos

Hemos probado con otra película –la Kentmere 400– con resultados incluso peores. En este caso quedó muy subrevelada y es prácticamente inservible.

Película Kentmere 400 revelada con cerveza. © Fernando Marcos

Conclusiones

Nos gusta el vino como revelador y mucho. Los resultados son, en mi opinión, muy interesantes y bastante similares a un revelado convencional, con una excelente gama de grises, detalle en sombra y una granularidad que, aunque más evidente que en un revelado convencional, no es nada molesta. Además, hemos notado un inesperado incremento de la acutancia.

Por otro lado, aunque previsible por su pobreza en fenoles, el revelado con cerveza deja mucho que desear, aunque para una emergencia quizá nos podría sacar de un apuro. Aun así, nos faltaría mucho por probar; cerca de 10.000 productos vegetales contienen gran cantidad de taninos, pero con el café, el vino y la cerveza ya nos podemos hacer una idea de lo que podemos hacer con productos no convencionales a la hora de revelar nuestras películas y, por supuesto, papeles fotográficos. Podemos estar seguros que si alguna marca deja de fabricar nuestro revelador preferido, siempre encontraremos un buen vino con el cual ahogar nuestras penas y poner todas nuestras esperanzas.

135 y 120. Duelo de formatos y formas.

Artículo escrito inicialmente para www.albedomedia.com

Permítanme expresarme de una manera extraña en la siguiente frase: “Hace muchos años que la fotografía analógica nunca se fue y ahora ha venido definitivamente para quedarse”.

Los que hemos estado siempre relacionados con la fotografía analógica lo sabemos muy bien, y los nuevos adeptos convertidos en adictos que lo están conociendo ahora, bienvenidos sean. Dentro de todo este mundo nuestro analógico, siempre hemos concedido mucha importancia a los formatos, no solo refiriéndonos a la forma con la que encuadramos nuestra imagen sino también al tamaño del soporte que utilizamos, en ocasiones, confundiendo dicha forma con el tamaño de la película. Intentaremos en este artículo dar algunas pinceladas sobre la relación que podríamos encontrar entre los diferentes formatos en película, no tanto a nivel técnico –lo cual daría para un libro– sino más bien a nivel de sensaciones y formas de uso.

Negativos a proporción: 6x6 (56x56 mm). 6x4,5 (56x41,5 mm). 36x24 y 7x6 (67x56 mm) y nuestro habitualmente llamado 35 mm (24x36 mm)
Negativos a proporción: 6×6 (56 x 56 mm), 6×4,5 (56 x 41,5 mm), 7×6 (67 x 56 mm) y nuestro habitualmente llamado 35 mm (24 x 36 mm) © Fernando Marcos

Nos hemos desplazado hasta el Valle Mirandilla, entre las localidades de Contreras y Santo Domingo de Silos, en la provincia de Burgos, para nuestro particular duelo. ¿Por qué? Pues porque en este valle se rodó, nada más y nada menos, que el duelo final entre Clint Eastwood (el Bueno) Eli Wallach (el Feo) y Lee Van Cleef (el Malo).

Valle de Mirandilla, en el que se rodó la escena final de la película “El bueno, el feo y el malo”
Valle de Mirandilla, en el que se rodó la escena final de la película “El bueno, el feo y el malo”

Los amantes del “celuloide” seguramente tendrán muy presente esta imagen en la memoria, la de la escena final de una de las películas más importantes de la historia del cine del Oeste. En este valle se recreó el cementerio de Sad Hill, en el cual se rodó en 1966 la escena final de la película “El bueno, el feo y el malo”, de Sergio Leone. Una encomiable labor de la Asociación Cultural Sad Hill se propuso recuperar en el año 2016, el lugar antes de la llegada del 50 aniversario del estreno de la película. Ello con un interesante y variado programa de actividades culturales relacionadas con la película. Nuestros lectores podrán, si les apetece y por poco dinero, apadrinar una tumba para que su memoria, o la de otro –descanse en paz o no–, junto a la historia de este celuloide y –de paso– colaborar con la asociación.

Formato 135

El formato de película más popular en fotografía es sin duda el 35 mm, denominado así por ser este el ancho total de la misma. Dicho formato fue creado en 1892 por William Dickinson y Thomas Edison utilizando material proporcionado por Kodak. Alrededor de 1913 Oskar Barnack lo utilizó como base, duplicando el formato de cine, para crear las famosas cámaras Leica, siendo las primeras cámaras fotográficas –de gran serie– en utilizar dicho formato (1).

¡Clint en infrarrojo y negativo, mayor intimidación imposible! Película Rollei IR400
¡Clint en infrarrojo y negativo, mayor intimidación imposible! Película Rollei IR400

El término 135 fue introducido por Kodak en 1934 para designar a sus “cartuchos” normalmente utilizados hoy en día y diferenciarlos de los rollos de la película de cine.

Tira de negativo de 135
Medidas de la superficie y fotograma. El “double frame” y el formato original de cine.

Es importante resaltar que el frame original de la película de cine es de 18 x 24 mm. Lo que realmente, en la actualidad, se denomina erróneamente full frame se debería denominar double frame y, curiosamente, el formato que ahora denominamos Cuatro Tercios tendría unas proporciones similares a las del full frame original en cine.

Formato 6x7, 135 y medio formato.
Formato 135, formato medio y medio formato

Por costumbre y usos, en la actualidad, nuestro “fotograma patrón” o referente al cual se comparan los demás –tanto en analógico como en digital– es el 24×36 mm; por algo se denomina “de paso universal“. La relación de aspecto de la película de 35 mm es de 1,5:1, es decir, es 1,5 veces más ancha que alta. Con innumerables matices técnicos, podríamos resumir que el grado de ampliación óptimo –buena relación entre tamaño, grano y nitidez– de una película 135, cuando la copiamos directamente en la ampliadora, podría rondar los 10x; es decir, una imagen fotografiada en una película de 135, que mide 24 x 36 mm, estaría entorno a 24 x 36 cm, algo más que un A4. Sin duda, esto sería más que suficiente para la mayoría de nuestras intenciones fotográficas, no solo en copiado directo sino también a la hora de digitalizar esas imágenes y pasarnos al mundo digital.

Formato 120

El formato fue introducido por Kodak en 1901 para su cámara Brownie y fue la reina de la fotografía para aficionado hasta la aparición del formato 135.

Tira de película 120. Fotogramas de 6x7. Película Ilford FP4 plus.
Tira de película 120, fotogramas de 6×7, película Ilford FP4 Plus

La película tiene algo más de 6 cm de ancho para una longitud de 76 cm. En 1965 se introdujo el formato 220, idéntico al 120 pero con doble longitud, merced a que no lleva papel opaco protector más que al principio y al final del rollo; en la actualidad, este formato 220 está discontinuado por los principales fabricantes, existiendo sólo en stock caducados o a punto de caducar. El formato 120, sin embargo, está plenamente vigente y lo podemos encontrar en muchas de las actuales emulsiones existentes para 135. Si echamos un vistazo al catálogo de los principales proveedores podríamos elegir, sin problemas, entre unas 50 referencias.

De nuevo, es importante aquí recalcar la confusión que suele existir al denominar a las fotografías realizadas con esta película como “medio formato” en vez de “formato medio, quizá por traducirla literalmente del inglés medium format, cuando en la actualidad medio formato sería la mitad de un fotograma de 135, típico de las Olympus Pen por ejemplo, que dividen el fotograma de 24 x 36 mm por la mitad, y por lo que de un carrete de 36 fotogramas obtendremos al menos 72 fotos.

Contador de fotogramas de una Olympus Pen ESS-2 de medio formato. Podemos llegar a realizar 72 fotografías.
Contador de fotogramas de una Olympus Pen ESS-2 de medio formato. Podemos llegar a realizar 72 fotografías.

La película de 120 la podemos utilizar en diferentes formatos de cámaras, siendo las más usuales las de 6 x 4,5, 6 x 6, 6 x 7, 6 x 8 y 6 x 9. Encontraremos también modelos no tan habituales y reservadas a la fotografía panorámica como son 6 x 12, 6 x 17 y 6 x 24, todas ellas medidas expresadas en cm. En este artículo veremos ejemplos de los formatos más utilizados en película 120, el 6 x 4,5, 6 x 6 y 6 x 7 cm, en relación con el 35 mm.

6 x 4,5 – El pequeño de los formatos medios

Si, momentáneamente, nos olvidamos del hecho de que existe un formato más pequeño –el formato 4×4 en película 127 para, por ejemplo, las maravillosas BabyRollei– el formato 6×4,5 es el menor de los que se pueden utilizar en 120. Con una relación de aspecto de 1,35:1 y un tamaño exacto de 56 x 41,5 mm, es casi 2,6 veces más grande que el 135. Podemos disparar 15 o 16 fotogramas con un carrete de 120. El objetivo considerado “normal” en este formato es el 75 mm, que equivaldría a un 45 mm en 135.

Fotos a proporción de un fotograma 645 y uno de 35 mm.
Fotos a proporción de un fotograma 645 y uno de 35 mm. Cámara Pentax 645 con objetivo SMC Pentax-A 75mm f/2.8 y Olympus OM-1n con objetivo Zuiko 50mm f/1.8 MC. Al disponer de visión réflex en los dos equipos, conseguir a pulso encuadres casi exactos no es ningún problema. Al tener otra relación de aspecto comenzamos a ver claras diferencias visuales entre los dos formatos.

Encontramos, todavía a buen precio, numerosos modelos en el mercado de segunda mano. Algunos de esos modelos, como las Fuji 645, Pentax 645, Contax 645, Bronica 465 y Mamiya 645 tienen una facilidad de uso y dimensiones similar a muchos modelos de paso universal. El avance de película motorizado, el autofoco y diferentes tipos de mediciones TTL también son habituales en este tipo de equipos.

Muy utilizado en fotografía social desde hace muchos años, en la actualidad se ha vuelto a poner de moda y los precios de los equipos con enfoque automático han aumentado significativamente. Modelos como Pentax 645AF y sobre todo Contax 645AF se han convertido en mitos para algunos fotógrafos de BBC.

6×6 – Equilibrio 1:1

No sabemos si más populares que su descafeinado sucedáneo Instagram, pero desde luego mucho más interesantes desde mi punto de vista, el modelo 6 x 6 es más que un clásico en la fotografía analógica. Con una relación de aspecto de 1:1 y un tamaño exacto de 56 x 56 mm es 3,6 veces más grande en superficie que el 135. Podemos disparar 12 fotogramas con un carrete de 120. El objetivo considerado “normal” en este formato es el 80 mm, que equivaldría a un 50 mm en 135.

Hasselblad 500c con objetivo Zeiss 80mm f/2.8 Planar T*. En este caso, al utilizar el visor de capuchón, se aprecia que la toma se realizó desde más abajo, en claro efecto contrapicado. Esto produce una distorsión en la perspectiva. La relación 1:1 nos permite mucha más cobertura visual. Dando la sensación de estar tomada con un objetivo gran angular si la comparamos con el 135.
Hasselblad 500c con objetivo Zeiss 80mm f/2.8 Planar T*. En este caso, al utilizar el visor de capuchón, se aprecia que la toma se realizó desde más abajo, en claro efecto contrapicado. Esto produce una distorsión en la perspectiva. La relación 1:1 nos permite mucha más cobertura visual. Dando la sensación de estar tomada con un objetivo gran angular si la comparamos con el 135.

Todo un icono y único representante de la mítica marca Hasselblad –si exceptuamos a la XPan– nos encontramos con otros nombres ilustres tales como Bronica SQ, Mamiya 6 y C330, Rolleiflex 6008 y algunas más. Rechazado y amado a partes iguales el formato cuadrado tiene una personalidad indiscutible y desde luego la manera de trabajar con esas cámaras requiere una visión pausada y meditada. La maravillosa sensación de tridimensionalidad al mirar a través de una buena pantalla de enfoque es una experiencia única y muy adictiva.

El formato cuadrado es, además, la mejor forma de aprovechar toda la cobertura del objetivo y muchos nos preguntamos por qué los fabricantes no utilizan más este formato en la era digital… ¿cuestión de costes de captor?

6×7 – ¿El formato perfecto?

Con una relación de aspecto de 1,2:1 y unas medidas reales de 56 x 67 mm es 4,3 veces más grande en superficie que el 135. El objetivo normal es el 90 mm. Prácticamente todas las marcas anteriormente mencionadas tienen alguno o varios modelos de este formato: Mamiya con sus RB67 y RZ67, Pentax 67, Bronica GS-1; Fuifilm GM670, GW670 y GF670 y de nuevo Mamiya con su mítica M7 telemétrica.

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Cámara Mamiya 7. Objetivo Mamiya Sekkor N 80 mm f/4L. Este objetivo equivale a un 40 mm en 135. Este hecho, sumado a la mayor cobertura en vertical de plano, proporciona un encuadre mucho más amplio y mayor tridimensionalidad a la toma.

En el subtítulo de este artículo hablaba del bueno, el feo y el malo en los formatos. Nada más lejos de mi intención afirmar tal cuestión, pues no creo que exista el formato perfecto, aunque algunos han catalogado al 6 x 7 como tal, algo así como el Clint Eastwood –el bueno– en la fotografía. Desde luego no son equipos pequeños y su utilización sobre terreno es algo más dificultosa; aunque esto no suele importarnos mucho, cuando necesitas cierta rapidez y versatilidad, sí que es algo que solemos tener en cuenta. Una excepción a esto sería la utilización de cámaras telemétricas, que nos permitirían trabajar prácticamente igual que con una Leica, por poner un ejemplo, aunque con “solo” 10 fotogramas disponibles por rollo 120.

Fotograma 6x7 y 35 mm con la misma medida en altura. Nótese la superior diferenciación de planos en el formato 120.
Fotograma 6×7 y 35 mm con la misma medida en altura. Nótese la superior diferenciación de planos en el formato 120.

Hasta ahora hemos mostrado las fotografías a proporción, para ver la dimensión real de los formatos. En el ejemplo anterior, con altura similar, nos interesa que el lector observe –aunque seguramente ya se habrá dado cuenta en los ejemplos anteriores– la “tridimensionalidad” y la diferenciación de planos que conseguimos a medida que aumentamos el formato de la película. Este hecho, sumado a la facilidad de conseguir enfoques más selectivos por utilizar objetivos con longitudes focales mayores, es una de las cualidades que más suelen “enganchar” a los usuarios de formato medio y formatos más grandes.

Otro ejemplo en el cual se puede apreciar mayor profundidad en el formato 120.
Otro ejemplo en el cual se puede apreciar mayor profundidad en el formato 120.

Nitidez y grano

Como es lógico, disponer de un mayor tamaño en nuestro captor analógico nos permitirá realizar mayores ampliaciones manteniendo la calidad y nivel de grano óptimo. Si con un 135 podemos llegar a 24 x 36 cm, con un 6 x 7 no tendríamos problemas en conseguir un 60 x 70 cm sin “interpolar” –aunque la ampliación en sí ya es una “interpolación”– y, por supuesto, nada nos impide llegar más allá, con tan solo pequeñas consecuencias.

Pero ¿podríamos emular la nitidez y finura de grano de un 6×7 en un 135? La respuesta no es simple, pero podríamos simplemente decir que sí.

En el siguiente ejemplo podemos comparar una fotografía realizada con Ilford Delta 100 revelado con Rodinal con otra realizada en 135 con película de altísima resolución y grano muy fino, tal como la Adox CMS 20 II revelada con su revelador específico Adotech.

Fotograma 6 x 7 en película Ilford FP4 Plus y 24x36 en película Adox CMS20II revelada con Technidol.
Fotograma 6 x 7 en película Ilford FP4 Plus y 24×36 en película Adox CMS20II revelada con Adotech III
Ampliación de imagen anterior ¿Cuál es más nítida?...
Ampliación de imagen anterior ¿Cuál es más nítida?…

Juzguen ustedes mismos… hablaremos de ello en otra historia.

Conclusiones

La conclusión más evidente es que… no existe ninguna. Los usuarios de fotografía analógica solemos utilizar indistintamente diferentes formatos y tamaños de película. En mi opinión, la elección depende más de las sensaciones visuales y el ritual que impone cualquiera de los formatos y la idiosincrasia de las cámaras que lo utilizan. En ocasiones se piensa que el tamaño de la película influye de una manera notable en la nitidez del resultado pero ese argumento es, en parte, fácilmente desmontable con películas técnicas de baja sensibilidad y alta acutancia, como en el ejemplo anterior. La profundidad y gama tonal que conseguimos con formatos mayores es superior, a costa de nuestra movilidad, inmediatez y dolores de espalda.

Aunque lo que sí es sin duda un argumento demoledor a favor del formato medio es que una vez que has puesto tus ojos sobre esas maravillosas pantallas de enfoque, te gustaría quedarte ahí, mirando, para toda tu vida.