La Sombra Incisa, de Javier Vallhonrat

Inútil siquiera soñarlo todo Por Fernando Marcos

Tras visitar La Sombra Incisa de Javier Vallhonrat, exposición galardonada con el I premio Trayectoria de la Fundación Enaire 2018 y muestra inaugural del festival PHE19, aprovechamos para conversar de manear distendida con el autor.

Las fotografías de la muestra, realizadas durante los últimos tres años en el glaciar de la Maladeta en los Pirineos, son el resultado de diez años de investigaciones y trabajos de campo en la zona. Durante este tiempo el artista ha explorado, acompañado y convivido de manera intermitente con el glaciar adaptando una tienda de campaña convirtiéndola en cámara fotográfica, una cámara-habitat con la que recorre y registra el borde del glaciar.

La sombra incisa de Javier Vallhonrat delante de una imagen transitoria. © Fernando Marcos

En palabras del autor: 

La idea de itinerario, fragmento, contexto, experiencia y proceso forma el núcleo principal de estos trabajos. El proyecto nace de una reflexión, pero sobre todo de una relación afectiva y simbólica con este entorno.

Mi relación con el glaciar se ha prolongado en el tiempo y me ha permitido establecer con él un diálogo íntimo y silencioso, intensamente vivo, vulnerable, cambiante y complejo. Está cargado de dimensiones metafóricas: es entidad geoclimática, es ser vivo, es epidermis, materia, forma compleja, recorrido, itinerario y territorio provisional de permanencia.

Espacio vacío y grieta en sombra, esta frontera en negativo entre el mundo de hielo y el de la roca, se hace visible únicamente algunas semanas al año, justamente cuando el glaciar se vuelve más vulnerable. Javier Vallhonrat

Mesa con los bocetos de trabajo y video del proyecto.

A nivel expositivo la muestra segmenta las obras en dos salas diferentes, ambas apoyadas a nivel informativo por material gráfico del proceso creativo, un vídeo y una vitrina con bocetos de los trabajos preparatorios, dibujados por el propio artista. Dos elementos claves para entender el proyecto en su conjunto.

Sala blanca. Heliografías y Polípticos. Imagen fragmentada de imágenes fragmentadas. © Fernando Marcos

En la que podríamos denominar como `sala blanca´, vemos la serie Polípticos y Hielografías. El autor habla aquí de la cercanía física y el contacto directo con el glaciar. Hielografías se define como ‘distancia 0’, contacto directo de las huellas del glaciar y Políptico ‘distancia 1’, al estar captadas a un metro desde la cámara-hábitat al borde del glaciar.

Sala Negra. Cuerpos transitorios, 53 Perfil y Simulación de simulación. © Fernando Marcos

Siguiendo el recorrido hacia la `sala negra´ nos encontramos con el polo opuesto a lo cercano en Simulación de simulación y 53.Perfil, dos trabajos que nos hablan de dos conceptos sobre el territorio físico de la alta montaña como el mapa –distancia infinita, reducción de la tridimensionalidad– y las simulaciones 3D. A medio camino entre estas series situaríamos la serie Cuerpos transitorios.

Joseph Vigier, su foto del glaciar y el inicio del proyecto.

En 2010 Javier Vallhonrat visitó el Museo Universidad de Navarra para desarrollar un proyecto dentro del programa Tender Puentes. Observando la colección de fotografías de este museo encontró, fascinado, dos imágenes captadas de un glaciar realizadas por el Vizconde y fotógrafo Joseph Vigier (1821-1894). Estas dos fotografías, posiblemente las primeras registradas de un glaciar hasta la fecha, muestran el macizo de las Maladeta, en el Pirineo de Huesca, realizadas por Vigier a 2.440 metros de altitud en el verano de 1853. 

Fotografía en Calotipo del macizo de la Maladeta, realizada por Vigier en el año 1853

Este feliz hallazgo le llevó a desarrollar entre los años 2011 y 2013 el proyecto 42ºN y a empezar a trabajar con la idea de la fragmentación y la experiencia cercana.

42ºN (2011-2013) .Collage de fotografías originales de Joseph Vigier y el macizo de la Maladeta © Javier Vallhonrat.

La cámara-hábitat

Vallhonrat transformó unatienda de campaña de alta montaña en cámara oscura, un dispositivo que le permite a la vez ser cámara y hábitat. En el extremo de dicho dispositivo –tal y como se puede ver en el video presente en la exposición– colocó un trípode con un objetivo de 360-500 mm a modo de montante delantero. Para emular la función del montante trasero, siguiendo esta analogía con una cámara técnica– utilizó otro trípode con un portaplacas y una pantalla de enfoque de plástico semi-mate de 8×10″. La película negativa usada fue la Kodak Portra 160.

Dispositivo de captura, cámara oscura, hábitat. Cámara-hábitat en el borde del glaciar y dibujo preparatorio. © Fernando Marcos

Frente a la pérdida de sentido de realidad que acompaña a la expresión acelerada de la alta tecnología y la virtualidad, La sombra incisa propone baja tecnología, la experiencia física y el tiempo ralentizado.Javier Vallhonrat

Dibujos preparatorios de la cámara-hábitat y la imagen fragmentada.

La Sombra Incisa – Fases del proyecto

El trabajo de Javier Vallhonrat contiene un fuerte componente metalingüístico, cuestionando siempre el propio lenguaje fotográfico. El autor coloca al espectador ante la perplejidad y el asombro de lo que está observando, llevando la mirada hacia la incertidumbre entre lo real e imaginario.

Permanecer junto al glaciar permite la observación minuciosa de incontables gestos y el contacto con su cambiante materialidad. Acumular expresiones fragmentarias y aisladas de su complejidad material, pretendiendo fijar en una imagen su imparable transformación, me lleva inevitablemente a hablar de las limitaciones que supone elaborar apenas un esbozo de su inabarcable variedadJavier Vallhonrat

Durante tres o cuatro semanas del mes de agosto el glaciar pierde su capa de nieve y muestra su superficie de hielo. En esos cortos períodos de tiempo en los años 2016, 2017 y 2018 Vallhonrat ha permanecido de forma intermitente –siempre que las condiciones atmosféricas se lo permitieron– junto al límite roca-hielo registrando su perímetro. Con mucha suerte, los días efectivos en los cuales pudo trabajar junto al glaciar fueron unos diez o doce días. Las horas de luz en las cuales pudo trabajar tampoco fueron muchas al buscar siempre la suave luz de la sombra.

Polípticos

Registros fragmentarios del límite del glaciar

Las obras de esta serie son conjuntos formados por cuatro tomas fotográficas, registro fragmentario del encuentro entre el hielo y la roca, registrados con la cámara-hábitat. En el año 2017 las condiciones atmosféricas y de trabajo fueron propicias para poder realizar 14 registros fotográficos, de los que 9 de ellas fueron considerados satisfactorios. Cada políptico de cuatro fotografías fueron captadas en película negativo color Kodak Portra 160 formato 20x25cm y positivadas en papel fotoquímico.

Políptico. 183x150cm. © Javier Vallhonrat, 2017.

Hielografías

Huellas físicas de neviza y hielo glaciar sobre papel de acuarela

A la izquierda de la sala nos encontramos con las Hielografías, registros de materia fusionada y evaporada de la nieve y hielo glaciar depositados en papeles de acuarela de 300 g. La materia transformada en huella, el tiempo convertido en registro.

Hielografía 103×133. © Javier Vallhonrat, 2016.

Cuerpos Transitorios

Objetos intermedios de nieve, neviza y sedimentos minerales.

Nos adentramos en la `sala negra´ compuesta por las series Cuerpos transitorios, 53 Perfil y Simulación de simulación. El autor nos cuestiona la realidad de lo que vemos, no sabemos con certeza si son fotografías u otras representaciones gráficas.

En Cuerpos Transitorios el autor fotografía los neveros que van quedando aislados al borde del glaciar, transformando éstos en islas flotantes, ingrávidas, con pequeñas referencias rocosas que dan materia al contenido.

Cuerpos transitorios. 180×130 cm. © Javier Vallhonrat, 2018.

53. Perfil

Acumulación de fragmentos de un rostro imponente y vulnerable

En el centro de la sala nos encontramos con esta impresionante imagen a modo de altar, como algo divino captado desde el cielo. Es un impresionante políptico compuesto por 53 imágenes tomadas desde una avioneta sobrevolando el glaciar.

53. Perfil. 206x176cm ©Javier Vallhonrat, 2016.

53. Perfil reconstruye el rostro del glaciar a partir de 53 fragmentos. Esta imagen parte de dos referencias claves, por un lado la imagen de Vigier y por otro la imagen satélite de Google Earth.

Simulación de Simulación

Recorrido físico de una imagen mental

A la derecha de la sala nos encontramos con cinco fotografías que simulan una simulación 3D. Realizadas en cinco enclaves a la misma cota de 2.530 metros a lo largo de un recorrido de ocho kilómetros. Imposible escapar de la experiencia de lo físico, en este caso sin duda muy agotador.

Trabajo preparatorio de Simulación de simulación. © Javier Vallhonrat

En palabras del autor, esta cota le permitió: «mantener un recorrido horizontal para simular una rotación virtual del glaciar sobre un plano horizontal, simulación de las pantallas de ordenador y de las simulaciones 3D».

Simulación de Simulación. 180×142 cm. © Javier Vallhonrat, 2016

La exposición se completa con un exquisito libro-catálogo, en papel mate y tamaño ligero, con las fotografías y el desarrollo del proyecto así como una charla entre el autor y Ángeles Imaña, comisaria cultural y gerente de la fundación Enaire.

Al final del libro-catálogo nos encontraremos con un enorme desplegable de 53. Perfil. Una delicia.

Encuentro con Javier

Charlar con Javier es, simplemente, un placer.

Tiene la mirada limpia, experimentada e incisiva de quien con sinceridad, humildad y generosidad se cuestiona todo, el físico ligero y ágil de quien está acostumbrado al aire libre, la montaña y los glaciares –no en vano los ha subido muchas veces para este proyecto– y un verbo certero y poético de quien posee un amplio acervo cultural y creativo.

Nota: el siguiente artículo no es una transcripción literal del contenido de la entrevista, sino que reproduce las ideas en ella contenida de la forma más fidedigna posible. Ciertas partes pueden haber sido resumidas, pero en ningún caso se ha alterado, al menos de forma voluntaria, el sentido de las opiniones e informaciones aportadas por ambas partes. Las aclaraciones y textos de apoyo son expresadas en cursiva.

Inútil siquiera soñarlo todo. Cuéntame, qué hay detrás de esta reflexión.

En el nivel de lo perceptivo, las disimilitudes de la visión y los saltos del pensamiento, o como percibimos el mundo dependiendo de nuestras emociones, de nuestras sensaciones, los diferentes fragmentos que recogemos en lo perceptivo y en nuestra propia construcción de lo que es la realidad, el cerebro se encarga de una manera muy eficaz de fundirlo todo en una imagen de totalidad, mientras no es en absoluto así. Todos estos mecanismos sirven para darnos una imagen coherente del mundo y para que creamos que lo comprendemos. Eso es una especie de engaño. Por eso para mí el valor del fragmento es tan importante en este proyecto, incluso en las imágenes en las que aparece una especie de todo es evidente que no es más que un trocito. En otras, en las que de nuevo parece como un todo, es evidente que no es mas que una especie de isla, incluso cuando fotografío la silueta lo complejo no es todo; son entidades aisladas, integradas en contexto que a su vez están integrados en otros contextos, pero nos hacemos la ilusión de que entendemos las cosas, que lo entendemos todo.

Nos enamoramos de esa percepción nuestra y pensamos que sabemos lo que es un glaciar o que sabemos lo que es el mundo. Curiosamente esa especie de autoengaños nos lleva a despreciarlo todo, en lugar de otorgarnos humildad nos otorga la arrogancia humana con lo que nos acercamos a las cosas ignorándolas supinamente, ignorando lo complejo de los procesos, los procesos son hiper-complejos, sobre todo en la naturaleza. 

Infinito, de fragmentos infinitos.

Tu proyecto de la Sombra Incisa parte de la visión de una fotografía del glaciar que capto Vigier en el año 1853. ¿Qué sientes ahora cuando ves en esa foto al glaciar mucho menos deteriorado que en la actualidad?

¡Siento dolor! Como si fuera un ser vivo que lo veo enfermar, siento lo que siento ante todo ser viviente que sufre, sobre todo cuantas menos defensas tiene, cuanto más vulnerable es, cuanto más inconsciente es. Esa fragilidad de lo viviente. 

Las personas somos responsables en la medida en que podemos elegir. Esa no asunción de responsabilidad es la que me hace indignarme. Es esa sensación de injusticia, no es justo.  

En uno de los dibujos preparatorios que se pueden ver en la exposición hay uno en el que estás volando sobre el glaciar, ¿Tiene que ver con los sueños?

Dibujo de un sueño. ©Javier Vallhonrat

¡Sí, son ensoñaciones!

Tanto en ese dibujo como en otro en la que se me puede ver dormido como una larva durmiendo al lado del glaciar. Marcan dos lugares y en realidad esas dos marcas hablan de las dos salas, la sala blanca y la sala negra. En una si alargo mi mano puedo tocar el glaciar, en el catálogo hay una frase muy bonita que dice: 

Cuando el cansancio me puede, sueño que alargo mi mano y toco la suya, aunque la fantasía de esa compañía que le ofrezco se fragmenta en minúsculos cristales de hielo que se funden transformándose en millones de gotas de agua que se evaporan antes de tocar la superficie del glaciarJavier Vallhonrat

En esa sala blanca es la imagen de la cercanía, de la cercanía física y la constatación de esa distancia mínima en la que yo puedo alargar la mano y tocar el glaciar, tanto en las acuarelas como en los polípticos. En la otra sala, la negra, es más un espacio mental. Una es el espacio en donde uno experimenta y el otro es el espacio en el que uno imagina y proyecta, son como proyecciones.

En las dos salas la materialidad del glaciar es muy evidente con estas dos proyecciones: la experiencia física cercana y la experiencia mental de imaginar un glaciar que gira, observo esas manchas y las aíslo, para generar esa perplejidad en el espectador. 

Has permanecido al lado del glaciar en períodos durante tres años, acompañándolo en su lenta agonía, sintiendo su aliento, su murmullo. ¿Has sentido en algún momento que te haya rechazado, como un anciano enfermo pero orgulloso?

 Sí (risas)… ¡El glaciar cuando se enfada da terror!

Antes de este proyecto hice otro que se llama EOLONIMIA, una serie de ilustraciones de poemas sobre icebergs, auroras boreales… Cuando estudié un poco la cosmología Islandesa me di cuenta de una cosa muy curiosa y es que, en Occidente, en el Mediterráneo los dioses, por ejemplo Zeuss, lanza rayos, los fenómenos naturales podrían estar en mano de los dioses mientras que en la cosmogonía Islandesa y Nórdica curiosamente, antes de los dioses están los JOTUN –gigantes– que son son representaciones del caos primitivo y de la indomable y destructiva naturaleza. Está Hrímþursar –gigantes de laescarcha o gigantes de hielo– o Surt del calor y el fuego, el gigante de la roca, el del viento, de la nieve o por ejemplo Skade, gigante del invierno que acaba casándose con un dios de la espuma del mar, que acaba aplacándola para que las tormentas de nieve sean menos terrible.

Distintas representaciones de fuerzas que son indiferentes al dolor humano y, los dioses como Odín y Thor al final acaban intercediendo entre los gigantes y los hombres. Tenemos el deseo de que esa indiferencia de lo natural, eso tan sobrecogedor y despiadado de lo natural se pueda aplacar, por eso nos inventamos unos dioses y unos santos que puedan interceder ante ello. 

Sin embargo lo extraño es que yo frente al glaciar siento la compasión que siento como si fuera un ser vivo, siento su dolor. No sé si es una cosa gigantesca que deseo conocer y por eso vuelo por encima de ella, o si es un ser del cual me siento como hermano y me gustaría formar parte y acompañar. Me tumbo a su lado intentando alargar la mano y tocarle su mano. Simbólicamente vivo en esa dialéctica poética infantil y a la vez absurda pero que expresa esa doble condición de lo humano; el atribuir ese espíritu a todo lo natural y a la vez saber, como ser del siglo XXI con una mente relativamente científica, que determinadas condiciones físicas generan tormentas que me pueden fulminar en un instante, vivo atrapado en esa contradicción. 

Conociendo tu trayectoria y tu gran capacidad técnica en la fotografía ¿Te has encontrado algún problema irresoluble que te haya impedido realizar alguna de las fotos?

¡Sí! (de nuevo risas)

Nosotros vemos aquí el resultado de las selecciones más exitosas, lo que no vemos aquí son todos los fracasos.

Mi idea inicial era mucho más loca; originalmente empecé a hacer fotos con LAB35, con José Luís estuvimos explorando cómo podíamos optimizar el proceso de negativo de color, porque quería repetir un poco el procedimiento de Joseph Vigier –que por cierto fue discípulo de Fox Talbot; trabajó en su taller– que hizo negativos en papel, calotipos. Empecé con esto calotipos en BN, luego me dio la sensación de que era una estética demasiado nostálgica, quería una cosa mucho más moderna y más contemporánea, entonces empecé a hacer negativos con papel fotoquímico color para RA4, hicimos muchas pruebas y decidí que iba a exponer los papeles a 8 ISO para luego escanearlos e invertirlos para positivar. Con este procedimiento tenia problemas de una latitud mínima, en las sombras prácticamente no había nada, por tanto pensé en exponer dos papeles para escanear dos imágenes con distinta exposición… ¡en fin! me fui complicando la vida porque mi idea era haber hecho papeles y haber mostrado copias por contacto.

Me hubiese gustado hacer unas fotos en 40×50 con un atril un poco más grande y haber fotografiado por proceso directo esos cuatro papeles de los polípticos, para emular lo más parecido el proceso de Vigier, haciendo la parte física del procedimiento todavía más protagonista, con una profundidad de campo todavía menor.

Hice decenas de pruebas, primero en el cuarto de baño de mi casa con un cartón y una estenopeica que me llevaba a exposiciones infinitas y de nuevo demasiado nostálgico. Luego me compré un objetivo un 500mm de gran formato, hice muchas pruebas de viñeteado y con negativos grandes que yo iba acoplando, todo bastante complicado.

Un día fui con mi hijo y la tienda-cámara a la Pedriza e hice unos paisajes en negativo 20×25, también con esos papeles-negativos que estaba probando. Al final había algo interesante en este proceso pero no conseguí quitarle cierta sensación “efectista”, algo alejado de mi trabajo, que tienen estos procedimientos.

 Tras la pista del fragmento. Foto Vigier

Collage de fotografías originales de Joseph Vigier y el macizo de la Maladeta ©Javier Vallhonrat.

Vigier fue el primero que me puso sobre sobre la pista del fragmento cuando coge su cámara, la pone en vertical y aparecen en primer término los pies y luego aquello que está ahí, a donde todavía no ha llegado, una especie de señalamiento a lo Richard Long de donde estoy y hacia donde estoy mirando…. Y además lo dice, estoy en tal sitio visto desde tal. Testimonia donde está, con una mancha muy abstracta que sorprende por lo poco descriptiva, que en lugar de dar proporción genera incertidumbre, me pareció muy audaz, muy moderno y me dio pie a pensar en fragmento y contexto.

Viendo tu dispositivo de registro-hábitat en las fotografías y trabajos preparatorios, es inevitable pensar en un ataúd y a la vez una pupa, en un capullo o una larva previa a la metamorfosis. ¿Te has sentido tan integrado en la naturaleza y el entorno como un ser vivo que nace y muere en él?

Sueño y dibujo preparatorio. Larva, pupa, metamorfósis. © Javier Vallhonrat

Es curiosa la forma en la que me represento en el dibujo, a ese dibujo lo he llamado el dibujo de la larva y antes de este trabajo tengo otros en los que me represento en pequeñas casitas, en un intento de integrarme en lo natural. Este caso también ha ido un poco por esa línea. La tienda de campaña es estar en un sitio, permanecer en un sitio con la menor separación posible.

De una manera envidiable has realizado las fotografías estando dentro de la propia cámara, viendo como se genera esa imagen en tiempo real. ¿Qué sensación se tiene en ese momento?

Dibujos preparatorios de la cámara-hábitat. © Javier Vallhonrat

Sí, uno de los propósitos era ese.

En medio de la oscuridad empaticé con la magia que debieron sentir los inventores de la fotografía, la sensación que ellos debieron tener al asistir a un conocer nuevo, el cómo se genera la imagen dentro de nuestra propia mente. Lo que pasa es que no nos damos cuenta, La magia de la imagen también tiene que ver con la magia del ser humano. Tengo la sensación de que lo perceptivo, transformar, a través de esa pequeña lente que tenemos ahí, las vibraciones lumínicas de la materia en una representación de eso que llamamos imagen, incluso dotarla de sentido de belleza, de fealdad, dotarla de emoción, es ser sensibles a ella.

Estar dentro, no solo me parecía estar asistiendo al nacimiento de la fotografía, sino sentir la magia que sentía Durero o los ópticos del XVII cuando se metían en una habitación y podían dibujar con toda fidelidad las formas de lo real; o cuando Talbot inventa el Lápiz de la Naturaleza, como si la naturaleza se pudiera pintar a sí misma. Tenían que tener autentica sensación de magia, en esa magia que esta realmente en nosotros, en que nosotros somos conscientes de eso. Expresar esa consciencia me ha parecido siempre una obligación. 

En las imágenes que me hace mi hijo, en el video, de esa cosa de plástico en medio de la oscuridad, como esa imagen fantasma, imagen mágica que se esta creando ahí, tiene esa sensación de asombro y magia ante la magia de la imagen, era lo que me interesaba trasmitir. Después de cuarenta años haciendo fotos quiero que me siga pareciendo mágico. Estar dentro de la cámara, intimidad con la cámara e intimidad con el glaciar. También la tienda de campaña tiene un componente infantil, poder construir tu pequeña casita de forma inmediata en cualquier lado. Reproduce la suerte que tienen los animales de poder, con nada, estar en el sitio más impresionante, el que se hace un nido al borde de un acantilado.  

Como decía Wagensberg en uno de sus aforismos y título de su libroSi la naturaleza es la respuesta cual es la pregunta¿Cuál es tu pregunta a la naturaleza?

Para mí la angustia principal es si toda esta expresión de vida, si la vida es fruto del azar. Si esta fuera la respuesta de repente da mucho miedo esa especie de vacío, de nihilismo, de que no tenemos ningún propósito ni sentido o formamos parte de esa capacidad de entropía que dirige lo vivo hacia expresiones de mayor complejidad y de mayor integración de unas estructuras en otras, sean estructuras de información, energéticas, etc., en cuyo la caso la creatividad sea la expresión de lo que existe de expresar una posibilidad, que por muy casual y azarosa que sea, podría hablar de algo que se parece a la libertad.

Si los humanos tenemos esa capacidad de generar estructuras, aunque sean mentales y luego plasmarlas en cosas mas complejas, que integran más información y que nos dan mayores posibilidades de elección porque nos dan mayor “libertad”, la creatividad sería como una especie de pequeño propósito que tendremos dentro de ese mundo de azar. Eso me da esperanza o sentido. Sería como decir: ¿Si todo es azar es todo azar? ¿Y si todo es azar qué propósito tenemos? ¿Y si dentro de ese azar nace esa pequeña posibilidad de elegir y de evolucionar?

ANTÍGONA.

Sesión de fotografías para el cartel y la imagen publicitaria de ANTÍGONA, de Víctor Ullate con Lucía Lacarra como protagonista.

Como suele ser habitual en mi trabajo, una vez realizadas las fotografías de emergencia con la mi equipo digital realizamos unas cuantas fotografías en analógico, que son la realmente importantes.

Las fotografías se han realizado con Hasselblad 501c y objetivo Carl Zeiss 120 macro-planar. La película utilizada ha sido Ilford HP5 plus revelada con Rodinal. La iluminación, como puede verse en el video, es muy sencilla; un Octabox lateral y un reflector. El secreto, si es que lo hubiera, sería la colocación exacta de la ventana.

CADUCADO y MAL REVELADO

La experimentación es inherente a la creación, eso lo sabemos, y aunque también sabemos cómo obtener resultados precisos y certeros cuando trabajamos con fotografía analógica a veces, muchas veces en mi caso, es bueno dejarse llevar a hacia resultados inciertos.

Una forma de incertidumbre es utilizar películas caducas y que han estado mal conservadas, fuera de la nevera. Si a eso añadimos un revelado de los que llaman STAND, es decir, sin agitar* los resultados son, cuando son, muy extraños.

En el caso de estas fotos la película TMAX p3200 llevaba caducada doce años y la revelé con Rodinal 1:100 durante una hora. Además hay que añadir que están tomadas con una cámara telemétrica, lo cual complica mucho el enfoque en danza.

Doble Bach, de Antonio Ruz.

Tangentes y Curvas.

Trabajo en desarrollo, una posible reflexión sobre la relación entre lo orgánico y lo matérico en las construcciones humanas.

Cámara Hasselblad 501c y Macro-Planar 120mm

Película Ilford HP5-plus revelado con ACU-1. La elección del revelador está justificada por la búsqueda de una elevada acutancia.

Polachrome. Te echamos de menos.

La familia de películas fotográficas que más dolor sufrí con su pérdida fue la saga POLACHROME, en sus diferentes versiones de color, blanco y negro y blanco y azul.

El carrete venía con su cartucho de revelador, y al introducirlo en una pequeña maquinola manual obteníamos la película revelada y seca después de unas cuantas vueltas a una pequeña manivela. En tres minutos teníamos las 36 fotos en nuestras manos.

Fui un profuso usuario de dicha película, que mermaba mis ahorros, pero que trasmitía una sensación visual muy especial. Como apreciaréis en la siguiente foto, si la ampliamos mucho, veremos su trama, muy parecida a la de los televisores de rayos catódicos.

En esta reproducción de una bella imagen original en Polachrome, no solo se mantienen los sutiles colores originales, sino que, además, si ampliamos haciendo clic, podemos llegar a apreciar la trama aditiva RGB (Rojo/ Verde/ Azul) que formaba parte de ese tipo de material instantáneo en color para diapositivas de 35 mm y que permitía la “reconstrucción” visual del color a partir de una imagen positiva en blanco y negro con base de sales de plata. Reflexión del maestro SAMA
Era muy sensible al rayado y para evitarlosolíamos enmarcarla en marquitos de diapositiva con cristales
Bosques burgaleses.
En algún lugar de Alicante
Rio Lobos
Ermita de San Bartolomé, en el cañón del rio Lobos, Soria.

La versión utilizada en estas imágenes era la «normal», imaginaos como era la High Contrast. Su sensibilidad teórica era de 40 ISO, aunque nunca estaba de más sobre-exponerla.

¡Adios!

GODS and DOGS. de Jiri Killyan. CND.

El siempre genial Killyan intrepretado magistralmente por los bailarines de la Compañía Nacional de Danza de España.

Bailarines de la CND: Isaac Montllor, Kayoko Everhart, Daan Vervoort, Aleix Mañé, Mar Aguiló.

Película TMAX p3200 rev. Rodinal.

POR VOS MUERO. Ensayo en sede. CND.

El maravilloso POR VOS MUERO, de Nacho Duato

Sobre versos de Garcilaso de la Vega:

`Estoy contino en lágrimas bañado,
rompiendo el aire siempre con sospiros;
y más me duele no osar deciros
que he llegado por vos a tal estado;
que viéndome do estoy y lo que he andado
por el camino estrecho de seguiros,
si me quiero tornar para huiros,
desmayo, viendo atrás lo que he dejado;
y si quiero subir a la alta cumbre,
a cada paso espántanme en la vía
ejemplos tristes de los que han caído;
Y sobre todo, fáltame la lumbre
de la esperanza, con que andar solía
por la escura región de vuestro olvido´

Sara Fernández López en un momento del ensayo en la sede de la Compañía Nacional de Danza.

Película Kodak TMAX p3200. Revelador Rodinal.

NOPO LF, una bella estenopeica

Artículo escrito inicialmente para www.albedomedia.com

Pocas cosas han cambiado desde las primeras referencias del filósofo chino Mo Ti sobre la formación de la imagen a través de un orificio, que describía, en el siglo V a.c, el fenómeno de la cámara oscura. No sabemos si existió algún coetáneo artesano capaz de fabricar alguna cámara estenopeica, ni tampoco si llegaban a la belleza de la NOPO LF fabricada artesanalmente por Toño Cañadas, propietario y fundador de NOPO Cameras.

©Fernando Marcos

Los amigos de la fotografía estenopeica seguramente conocerán sus cámaras, que van desde el formato 135, panorámico 135, 120 y ahora en gran formato y objeto de esta prueba; la NOPO LF.

Anunciada hace unos meses –y comenzadas a entregar a mediados de noviembre–, nos hemos hecho con una de las primeras unidades para conocer su funcionamiento, sentir sus sensaciones y transmitirlas a nuestros lectores.

La cámara

Destinada para ser utilizada con chasis de 9 x 12 cm, 4 x 5 pulgadas o Polaroid, su exterior está realizado en madera de nogal y cerezo, mientras que en su interior encontramos algunas partes de abedul natural y contrachapado de abedul finlandés. Su acabado está barnizado con una fina y aromática piel de aceite de Tung y cera natural.

Vista frontal de la NOPO LF. ©Fernando Marcos.

Tiene unas dimensiones de 13 x 17 x 9 cm para un peso aproximado de 500 g. Su distancia focal es de 55 mm, con un diámetro de estenopo de 0,30 mm, lo que nos ofrece un diafragma final de f/168. Su ángulo de visión es de 100º, lo que equivaldría en 135 a un objetivo de 18 mm de longitud focal.

Placa identificativa, con toda la información que necesitaremos para la toma así como su número de serie ©Fernando Marcos

Aparte de sus especificaciones técnicas –más o menos similares a otros modelos como la Ilford Titan–, llama la atención una cualidad que creemos que es indiscutible, no solo de este modelo sino de toda la marca NOPO: su indiscutible belleza.

Lado a lado con la Ilford Titan 4×5. Interesante, sin duda, pero menos bella. ©Fernando Marcos

En su momento tuvimos la ocasión de probar en profundidad la Ilford Titan 4×5, un modelo de plástico, sencillo, muy fácil de usar y quizá demasiado ligera para el trabajo de campo pues el viento hace “mella” en ella. Un hándicap para las largas exposiciones que se necesitan normalmente en la fotografía estenopeica.

El acabado de la cámara es impecable, con una combinación de matices en madera muy elegante. Quizá el barnizado nos ha parecido un poco insuficiente, muy propenso a los rayados, sobre todo para un fotógrafo que le quiera dar uso y no tratarla sólo como un objeto decorativo pues, la NOPO LF es elegante pero sobre todo, “hace fotos”. Detalles como los dos niveles de burbuja para planos horizontales o verticales, o las líneas que nos muestran el ángulo de visión son muy útiles y no desmerecen la estética minimalista de la cámara.

Nivel de burbuja y líneas mostrando los 100º de ángulo de visión.©Fernando Marcos.

Obturador

“Dispone de un obturador manual insertado en el cuerpo de cámara, accionable a través del giro del objetivo”, según palabras de Cañadas.

Obturador cerrado, con una muy visible pletina metálica. Obturador abierto mostrando su minúsculo estenopo de 0,30mm.

No nos hemos atrevido a desarmar el dispositivo para ver cómo funciona pero no deja de recordarnos a los sistemas de accionamiento rotativo, tipo “Goerz sector”. También nos acordamos de las simpáticas cámaras Werra, fabricadas por Carl Zeiss Jena, que también tienen un sistema giratorio para, en este caso, cargar el obturador y avanzar la película hasta el siguiente fotograma.Reproductor de vídeo00:0000:16

En la fotografía “sin lentes”, como lo es la fotografía estenopeica, es fundamental que el orificio o estenopo sea lo más pequeño posible. Necesitamos que el diafragma efectivo –resultante de dividir la longitud focal entre el diámetro del iris– sea como mínimo f/64 para conseguir una profundidad de campo prácticamente infinita. También es importante que el orificio sea lo más perfecto posible, cualquier imperfección, por muy pequeña que ésta sea producirá defectos y distorsiones en la imagen.

Izquierda ampliación del estenopo de la NOPO LF. En el centro imagen de microscopio de NOPO LF. Derecha imagen al microscopio de la TITAN 4×4 ©Fernando Marcos.

Como podemos apreciar en las imágenes superiores hay cierta diferencia entre la perfección del orificio de la Titan de Ilford con respecto a la NOPO. Como en todo proceso de mecanizado hecho a mano, conseguir la perfección absoluta es difícil, sino imposible, aunque ahí radica parte de su encanto. Mejor atención, quizá, se debería tener con el centrado del estenopo para no influir en el viñeteo y la imagen. Al ser esta unidad una de las primeras unidades en ser manufacturadas, en concreto la nº 8, no nos cabe ninguna duda de que será un aspecto que ya habrá sido solventado por su fabricante.

El chasis

La cámara soporta chasis portapelícula de formato 4×5″ y 9×12 cm, además de Polaroid de la serie 500. El sistema de uso es muy sencillo, basta con apretar hacia el interior y desplazar hacia un lado, siguiendo las marcas correspondientes. Nos consta que la holgura entre cámara-chasis es la mínima –para que no haya ninguna entrada de luz parásita– y ha sido probado con diferentes modelos para poder adaptarlo a las sutiles diferencias que puedan existir, y de hecho existen, entre ellos.

Sistema de acople.

Todo ello, se puede apreciar mejor en el siguiente video:Reproductor de vídeo00:0001:08

En la práctica

Hemos probado la cámara con película Adox CHS100 versión II. Para el revelado, hemos utilizado un Rodinal 1+50 durante 13 minutos a 20ºC, con agitación cada minuto.

Las sensaciones han sido muy agradables, la cámara pesa lo suficiente para que no se mueva demasiado en los largos tiempos de exposición, problema que sí tuvimos al trabajar con la Ilford Titan 45.

Nuestro tablero preferido, elegido siempre por su riqueza de matices. ¿Habremos acertado en el encuadre? siempre es una incógnita al trabajar con estenopeicas. © Fernando Marcos.
Tiempo de exposición 2 minutos. © Fernando Marcos.

En tomas relativamente cortas, de pocos segundos, hemos optado por utilizar una tapa adicional –aprovechando para ello la rosca de filtros de 52mm– para evitar el movimiento al girar el integrado de la cámara.

Doble obturador u obturador-tapa ¡nunca falla! ©Fernando Marcos.
En este caso el tiempo de obturación elegido fue de 4 segundos, convertidos a 8 compensando el fallo de la ley de la reciprocidad bajo las instrucciones del fabricante. Fotografiar con una cámara de madera en un entorno arbolado es una sensación muy gratificante y simbiótica. © Fernando Marcos.
Una arriesgada toma en contraluz. Todo un reto para cualquier cámara y mucho más para una estenopeica.©Fernando Marcos.
Tiempos, compensados, de 30 y 8 segundos respectivamente. © Fernando Marcos.

Hemos probado también la cámara con el papel Ilford Harman Direct Positive FB Paper. Recordamos a los lectores que éste es un papel fotográfico argénteo que ofrece positivo directo sin necesidad de negativo. Uno de los inconvenientes del papel, aparte de su elevado contraste, es su sensibilidad nominal de ISO 3.

No, no nos hemos equivocado, la foto no está al revés ¡es positivo directo! © Fernando Marcos.
© Fernando Marcos.

Siempre he defendido el error, en la vida y en la fotografía, que para nosotros se confunde en muchas ocasiones. En la siguiente fotografía, y no siempre ocurre así, el error se ha convertido para mí en un acierto. Intentando realizar dos tomas diferentes, una más alejada que la otra, utilicé la misma placa y la expuse dos veces, el resultado lógicamente es una sobreexposición que se puede compensar algo en el copiado o en el ordenador.

Doble escalera, doble barandilla, doble exposición. © Fernando Marcos.

Conclusiones

Desde el inicio de su recorrido comercial hemos seguido con ilusión cada nuevo proyecto de Toño Cañadas y sus genuinas cámaras NOPO.

La belleza de esta nueva NOPO LF y su buena factura es indiscutible. En la unidad probada se podrían mejorar algunos aspectos estéticos –calidad y espesor del barnizado– y técnicos –centrado y perfección del estenopo–, no obstante somos conscientes que tras nuestra positiva retroalimentación se están haciendo los cambios oportunos para que estás dos áreas mejoren en las unidades finales.

¿Soñarán alguna vez esos árboles fotografiados con convertirse en cámaras? Si son NOPO, quizá sí.

Revelado con VINO TINTO y CERVEZA

Artículo escrito inicialmente para www.albedomedia.com

Hace algunos meses, en el frío invierno de nuestra latitud, publicamos un artículo sobre la posibilidad de revelar películas fotográficas con café, producto a cuyo aroma y sensaciones algunos de nosotros somos adictos. Ahora llegó el tan deseado verano, cuyas calurosas temperaturas nos invitan a refrescarlas con otros productos a los cuales no somos menos adictos, una buena cerveza o un buen tinto de verano.

Fotografía realizada con película Ilford Pan F y revelada con Café. © Fernando Marcos

Algunos –o quizá muchos de nuestros lectores– sentirán la tentación imperdonable de seguir realizando fotografías y, por supuesto, en fotoquímico. Quizá algunos de esos impenitentes fotógrafos sientan la necesidad imperiosa de revelarlos y no puedan esperar a llegar a sus tranquilos hogares para realizar esa magna tarea. Por supuesto somos precavidos y nos hemos llevado de vacaciones nuestro tanque de revelado y algo de fijador hasta lo más remoto de esa isla griega –donde sólo se encuentran Gyros, Souvlakis y Tzatziki– pero, como no podría ser de otra manera, se nos ha olvidado el revelador.

No hay ningún problema y no entramos en pánico pues todos sabemos que los fotógrafos somos unos supervivientes y una de las aptitudes que caracteriza a nuestro colectivo es la capacidad de improvisar pues, casi siempre, lo necesitamos para sobrevivir. Solucionaremos el problema buscando algún vino tinto o una buena cerveza, un poco de bicarbonato, un poco de vitamina C y algo de sal común, que seguro que además es yodada y ya tendremos nuestro revelador. Todos estos productos los podremos encontrar en cualquier mini supermercado, farmacia o droguería. De hecho, gran parte de las fotografías que ilustran este artículo han sido reveladas de improviso siguiendo el mismo procedimiento.

Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos

No volveremos a explicar los conceptos y procedimientos de este tipo de revelado, pues ya lo hicimos en el artículo sobre cafenol, en esta ocasión utilizaremos esa misma técnica, algo adaptada, con cerveza y vino tinto.

Wineol o revelado con vino tinto

El vino –sobre todo el tinto– contiene gran cantidad de compuestos químicos en forma de polifenoles, como por ejemplo los taninos, responsables de atribuir aromas y sabores siendo además potentes antioxidantes. Esos fenoles son los que van a actuar como agentes reveladores.

Para realizar las fotografías nos hemos trasladado de nuevo a un escenario de película. En esta ocasión nos hemos acercado a la vieja estación de tren en la localidad de La Revilla, en la provincia de Burgos, donde se rodó nada más y nada menos que “El Milagro de P. Tinto”, dirigida por Javier Fesser. Seguramente muchos de los lectores mostrarán una pequeña sonrisa al recordar cómo, cada 25 años, pasaba por esas vías el Expreso Pendular. La estación de tren, que pertenecía a la línea Santander-Mediterráneo, estuvo mucho tiempo en abandono desde su clausura desde el año 1984 hasta la actualidad. Se ha recuperado –o se ha evitado al menos– su desaparición total. En la misma línea ferroviaria decenas de kilómetros más adelante, ya en la provincia de Soria, se rodaría parte de la película Dr. Zhivago. Entre el “Bueno, el feo y el malo”, el “Milagro de P. Tinto” y Dr. Zhivago la comarca parece tener varios escenarios de película.

Antigua estación de tren del pueblo burgalés de La Revilla y cartel promocional de la película.

Hemos realizado una prueba comparativa de dos películas Ilford FP4 Plus, reveladas con revelador de alta acutancia ACU 1 y con vino tinto. Por supuesto, como no podría ser de otra manera y ya que estamos en la zona, hemos optado por un tinto D.O Ribera del Duero; sin decir marcas, diremos que es un vino algo joven, económico y excelente como revelador.

El procesado con revelador convencional es el propuesto por el fabricante del ACU 1: dilución 1+10 durante 9 minutos a 21º C. Para elaborar nuestro revelador con vino tinto hemos utilizado las siguientes cantidades y proporciones:

  • 500 ml de vino tinto. No hace falta un gran reserva, pero tampoco uno demasiado malo.
  • 54 g de carbonato sódico. Unas 4 cucharadas y un poquito.
  • 16 g de ácido ascórbico (vitamina C). Una cucharada y un tercio.
  • 10 g sal común (opcional) preferiblemente yodada. Algo menos de una cucharada.

Como imaginamos que ningún lector suele llevarse una báscula de precisión de vacaciones, os hemos propuesto la alternativa doméstica con cuchara sopera. El revelado se realizó a 20ºC durante 20 minutos, agitando cada minuto.

Negativos de 6×6 revelados con vino tinto © Fernando Marcos

Como podemos comprobar, el vino tiñe de una manera evidente la emulsión, pero como vamos a trabajar en blanco y negro no es un problema demasiado importante. El aumento de densidad producido por esa tinción lo podremos compensar fácilmente en el copiado o digitalización.

Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. © Fernando Marcos

Una vez realizado los pertinentes ajustes en la imagen –en este caso conversión a escala de grises y niveles– los resultados son muy similares a la película revelada de modo convencional.

Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. © Fernando Marcos
Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. © Fernando Marcos

Los lectores habituados a analizar negativos podrán ver la excelente calidad del revelado con vino, capaz incluso de sacar más detalle en las sombras sin sacrificar las altas luces.

Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. Sería muy difícil distinguir un revelado de otro y si seguimos ajustando algo los niveles las podríamos igualar por completo. de © Fernando Marcos
Revelado con vino y con revelador convencional de alta acutancia ACU 1. Detalle de ampliación. © Fernando Marcos

En fotografía en blanco y negro nos importa mucho la gama tonal, pero también otros parámetros como la granularidad, la nitidez o la acutancia. Si nos fijamos en el revelado con vino la granularidad es mayor pero también lo es la acutancia, incluso compitiendo contra un revelador de alta nitidez de borde como el ACU 1.

Beerol o revelado con cerveza

Al contrario que en el vino, en la cerveza la aparición de taninos no es del todo deseable, pues estos merman su sabor, por lo que se suelen evitar, aunque de alguna manera siempre quedan restos que podemos aprovechar para utilizarlos como agente revelador.

Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos

Nos gusta el consumo de productos locales y en este caso hemos utilizado una cerveza griega llamada εζα, tipo Pilsener con una graduación alcohólica de 5º y características similares a las que podemos encontrar en cualquier lugar del mundo, nada especial, raro ni exótico.

Las proporciones utilizadas con iguales a las del vino, sustituyendo éste por cerveza. Es importante dejar reposar un poco la cerveza para que expulse el gas y no liarla con el tanque. Mezclarla primero con la soda, remover y después añadir la vitamina C y la sal. El revelado lo he realizado durante 20 minutos a 26-28º C. Por supuesto los tiempos-temperatura podrían ser muy variables.

Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos

El resultado en general es bastante deficiente. La cerveza es muy pobre en fenoles y se nota en la calidad del negativo. La película sufre un fuerte aumento de la densidad que afecta al contraste y nos obliga a abusar de los ajustes digitales para obtener más o menos resultados interesantes.

Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. Negativo y conversión a escala de grises. © Fernando Marcos
Necesitamos bastantes ajustes de niveles para llegar a algún resultado. © Fernando Marcos
Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos
Película Ilford FP4 Plus revelada con cerveza. © Fernando Marcos

Hemos probado con otra película –la Kentmere 400– con resultados incluso peores. En este caso quedó muy subrevelada y es prácticamente inservible.

Película Kentmere 400 revelada con cerveza. © Fernando Marcos

Conclusiones

Nos gusta el vino como revelador y mucho. Los resultados son, en mi opinión, muy interesantes y bastante similares a un revelado convencional, con una excelente gama de grises, detalle en sombra y una granularidad que, aunque más evidente que en un revelado convencional, no es nada molesta. Además, hemos notado un inesperado incremento de la acutancia.

Por otro lado, aunque previsible por su pobreza en fenoles, el revelado con cerveza deja mucho que desear, aunque para una emergencia quizá nos podría sacar de un apuro. Aun así, nos faltaría mucho por probar; cerca de 10.000 productos vegetales contienen gran cantidad de taninos, pero con el café, el vino y la cerveza ya nos podemos hacer una idea de lo que podemos hacer con productos no convencionales a la hora de revelar nuestras películas y, por supuesto, papeles fotográficos. Podemos estar seguros que si alguna marca deja de fabricar nuestro revelador preferido, siempre encontraremos un buen vino con el cual ahogar nuestras penas y poner todas nuestras esperanzas.